
Prepara una botella de plástico con tapón, bicarbonato, vinagre, agua y una bandeja donde colocar el volcán. Para hacerlo más divertido, los niños pueden crear su propio volcán, adornando la botella con plastilina y colorante. Una vez que está todo montado y decorado, el procedimiento es muy sencillo. Llena la botella de agua hasta la mitad, añade dos cucharaditas de bicarbonato, echa el vinagre y… ¡pum! Así los niños aprenderán las reacciones químicas.